Antes de comenzar este curso tenía una idea muy vaga de lo que supone una "Flipped Classroom". Intuía que se trataba de un modelo basado en la utilización de las tecnologías y de las posibilidades que ofrece Internet a nivel educativo, así como de un cambio en los papeles que desempañan maestros y alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero hasta ahí podía llegar.
Ahora que he comenzado este curso, aunque recién aterrizada todavía, empiezo a hacerme una idea mucho más clara de lo que implicar "dar la vuelta a la clase". Es indudable que no será un camino sencillo ni rápido, los cambios no suelen ser fáciles, pero pienso que merece la pena poner en práctica este modelo, ya que la sociedad está demandando, desde hace ya un tiempo, un nuevo enfoque en las aulas que se ajuste mejor a la realidad que viven nuestros alumnos; al mundo "hiperconectado" en el que nos encontramos. Desde hace ya muchos años el papel del docente como una indiscutible fuente de saber y el de los alumnos como meros espectadores pasivos, dejó de tener sentido en tanto en cuanto la información está al alcance de la mano, con un solo click. Es por todo ello que ha comenzado una "revolución" en las aulas para hacer de las escuelas un lugar de encuentro, reflexión, toma de decisiones y trabajo conjunto que precisa de docentes involucrados y dispuestos a dar un paso más allá.
Lo cierto es que tengo ganas de poner en práctica en mi aula todo lo que estoy descubriendo, aunque también tengo que admitir que me da un poco de vértigo. Para empezar he creado un blog para utilizar con mis alumnos, donde poder colgar vídeos, enlaces, podcast y otros recursos interesantes a medida que los vaya descubriendo. Aún con todo, no tengo muy claro cómo reaccionarán los niños y si puedo esperar colaboración por parte de las familias. También tengo claro que la puesta en marcha del proyecto me va a suponer mucho tiempo y esfuerzo, ya que encontrar los recursos adecuados no es sencillo. No obstante, estoy ilusionada y espero que merezca la pena.
